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La última esperanza de Cosby

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Tom Mesereau es el abogado de muchas estrellas de Hollywood que logró la absolución de Michael Jackson por abuso de menores. ¿Pero podrá conseguir lo mismo para Bill Cosby en el primer juicio de una celebridad por abuso sexual en la era del #MeToo?

Instantáneamente reconocible por su larga cabellera blanca, Mesereau, de 67 años, es alto y fornido, pero se muestra sorprendentemente tranquilo en la corte.

Silencioso y cerebral, rehúye las tácticas teatrales de muchos colegas y ha pasado gran parte del juicio contra Cosby callado, erguido en su asiento, hasta el momento en que se ubica con determinación tras el atril.

Ahí salen a relucir sus métodos agresivos e intentos de masacrar a las acusadoras de Cosby, que provocan escalofríos a quienes apoyan a las víctimas de agresión sexual.

Un testigo de la fiscalía lo tachó de “sórdido” y dijo que sus tácticas eran “repugnantes”, pero incluso los detractores de Cosby admiten que Mesereau está haciendo todo lo que puede por el actor ya condenado en la corte de la opinión pública.

Una absolución de Cosby, acusado de abuso, agresión sexual o violación por 60 mujeres, cementaría la reputación de Mesereau como el abogado al que acuden los famosos cuando están contra la pared.

Sus amigos subrayan su integridad y sus décadas de trabajo gratuito a favor de afroestadounidenses pobres o de quienes enfrentan la pena de muerte, como evidencia de su compromiso con la justicia.

“Nadie iguala sus habilidades en el contrainterrogatorio”, opina Charles Salvagio, un abogado penal que ha trabajado en asesoría legal gratuita con Mesereau en Alabama desde 1998, y que lo considera un amigo cercano.

“Te lleva por un camino y ni siquiera te das cuenta de que está llevando, y de repente te golpea con algo”, dice.

  • “Extraordinario” –

El argumento de apertura de Mesereau fue un ataque enérgico contra Andrea Constand, la mujer que acusa a Cosby de drogarla y agredirla sexualmente hace 14 años.

La llamó mentirosa y la acusó de jugar con las emociones de un padre que se sentía solo y estaba aún en duelo por el asesinato de su hijo, todo para obtener un acuerdo de 3,4 millones de dólares que pondrían fin a sus problemas financieros.

“Una estafadora, damas y caballeros del jurado. Y lo probaremos”, afirmó. “Ahora es una multimillonaria porque su esquema funcionó”.

Es una defensa radicalmente diferente que la minimalista realizada en un primer juicio por el anterior abogado de Cosby, el defensor de Filadelfia Brian McMonagle, que solo llamó a un testigo. Ese proceso fue anulado en junio pasado porque el jurado no consiguió alcanzar un veredicto unánime.

Mesereau destrozó a las testigos acusadoras de Cosby Janice Baker-Kinney y Janice Dickinson.

Aunque no se le permitió admitir el testimonio sobre lo calificó como un “amplio” uso de Constand de la marihuana y los hongos alucinógenos, consiguió una alabanza del juez Steven O’Neill.

“Entiendo que usted es un defensor extraordinario”, le dijo el magistrado.

Pero el duro tono de Mesereau no siempre logró el golpe deseado.

“¿Está despreciando lo que digo?”, le respondió Baker-Kinney, sin ceder un centímetro. “Usted está dando vuelta mis palabras”.

Nacido en West Point, Nueva York, hijo de un teniente coronel de la Segunda Guerra Mundial, Mesereau fue educado en la Universidad de Harvard, en la London School of Economics y en la escuela de leyes Hastings de la Universidad de California.

Otrora escritor de discursos para un congresista estadounidense, trabajó como fiscal estatal en California antes de ingresar en la práctica privada.

  • Hay que esperar –

Su pasado habla por sí mismo.

Mesereau es conocido sobre todo por conseguir la absolución del difunto Michael Jackson en 2005 de los 14 delitos por abuso de menores que pesaban sobre él tras un juicio de cuatro meses, pese a la admisión del cantante de que le gustaba compartir su cama con niños.

En mayo, consiguió que un cliente negro fuera absuelto por matar a un veterano de la guerra de Irak blanco en Alabama, un caso de fuerte carga racial cuyo desenlace fue condenado por el Ku Klux Klan.

Mike Tyson es otro de sus clientes famosos, y Mesereau consiguió que se abandonaran los cargos de agresión sexual contra el boxeador.

Impecablemente vestido cada día con un traje azul, camisa blanca y corbata, Mesereau ha mantenido distancia de la prensa.

En este caso donde no hay evidencias físicas, el contrainterrogatorio de Constand puede revelarse crucial, y bajo los ataques sostenidos de Mesereau, ella se retorció en el banquillo, admitiendo inconsistencia tras inconsistencia en su relato.

“Mesereau está haciendo lo mejor que puede bajo las circunstancias”, dijo la abogada Gloria Allred, que representa a muchas acusadoras de Cosby.

“Tendremos que esperar a ver qué decide el jurado”.

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