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El mercado

Por Rodrigo Pacheco

 

Todos los días, millones de personas determinan precios a través de decisiones individuales que suelen buscar maximizar su beneficio y, con ello, generan un mecanismo egoísta, pero democrático. Ayer, por ejemplo, se realizaron más de 750 mil operaciones de compra-venta en la Bolsa Mexicana de Valores. El saldo de la jornada de ayer arrojó un descenso del Índice de Precios y Cotizaciones de 0.78 por ciento. El movimiento del mercado accionario obedece a perspectivas individuales que arrojan un resultado colectivo de caída, el lunes, por ejemplo, entre las acciones que más cayeron se ubicaron, naturalmente, las de grupos aeroportuarios y compañías aéreas. Las percepciones individuales pueden ser o no racionales. Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal, describe cómo el comportamiento de los mercados obedece a fases de euforia, seguidas de fases de depresión. En las épocas de mucho optimismo se genera exuberancia irracional y en el sentido opuesto se produce pánico. Ambas cosas, dice
Greenspan, son inevitables en una economía de mercado.

SISTEMA NERVIOSO

En el agregado, el mercado accionario o de divisas es una suerte de sistema nervioso de las percepciones sobre la economía. El sistema nervioso incluye tanto reacciones con el lóbulo frontal, es decir, aquellas que son analizadas y reflexionadas, como reacciones instintivas, afincadas en el impulso y la emoción. El premio nobel de Economía 2002, Daniel Kahneman, y quien es reconocido por ser el fundador de la economía del comportamiento, describe la diferencia en su libro Pensar rápido y pensar lento. Algunas veces, cuando lo racional se une con la reacción instintiva en un estado positivo, se obtiene la euforia. Por el contrario, cuando el entorno es negativo o de incertidumbre, lo que vemos aparecer es pánico. El papel de los hacedores de política monetaria, en coordinación con los encargados de las finanzas, es buscar moderar ambas fases, la de euforia y la de depresión.

PELEAR CON EL MERCADO

Muchas veces se puede caer en la tentación de decir que detrás del mercado hay oscuros intereses o que el mercado se equivoca. No recuerdo un solo ejemplo en donde algún líder político le haya ganado al mercado, salvo cuando se cancela la dinámica de mercado y, en esos casos, las consecuencias negativas pueden afectar a generaciones enteras.

MANEJAR EL MERCADO

Al mercado no se le regaña y tampoco se le ignora, se le maneja y, para ello, se requiere brindar información clara que, a su vez, ayude a generar expectativas definidas. En general, conducir los mercados es un arte y un trabajo en equipo que requiere generar expectativas optimistas no siempre racionales y cumplirlas, aunque sea parcialmente, para tener un historial de confiabilidad que, eventualmente, tiene que ir acompañado de resultados; de otra forma, el desengaño puede provocar un brote de desconfianza y, luego, pánico.

EL BANCO CENTRAL 

Para tener un manejo exitoso de la expectativa del mercado es necesario que haya una coordinación entre el Ejecutivo, la Secretaría de Hacienda y el Banco de México. Aunque siempre haya tensión entre el afán de un crecimiento acelerado por parte del Ejecutivo y el control de la inflación por parte del banco central.

Cuando el Ejecutivo genera mucha incertidumbre con el objetivo de cumplir promesas o tener logros que resultan en dividendos políticos, el banco central responde incrementando la tasa de interés y es ahí donde se dan los choques con consecuencias negativas para los mercados. Un ejemplo muy reciente es el de Turquía.

Es importante reiterar: al mercado no se le regaña, no se le acusa o se le ignora. Se le persuade y se le convence, eventualmente, con resultados.

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Source: Excelsior

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