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El ABC: Cómo educar y acompañar a los pequeños

Lucero Calderón

CIUDAD DE MÉXICO.

La educación, los principios y valores se aprenden en casa, sin embargo muy pocos pa­dres o tutores son conscien­tes de que desde pequeños los niños son receptivos a la educación emocional. Cual pequeños aprendices, los be­bés se dan cuenta de cómo reaccionan los padres ante ciertas situaciones que im­plican emociones como el amor, la felicidad, el enojo y la frustración. De tal suerte es importante ser sensibles ante esos temas para educar y for­mar individuos conscientes, seguros y con alta autoestima, que de igual manera educa­rán en su momento a nuevas generaciones.

 

1. Contacto físico

Es importante que los niños desde bebés sientan el contacto de ambos padres, pues a partir de ese momento empiezan a generar vínculos afectivos. En el caso de las madres, además de abrazarlos, reconfortarlos y acariciarlos constantemente, es de suma importancia generar un vínculo al amamantarlos.

“El darle pecho a un bebé genera un vínculo muy especial y una gran seguridad, ya que los bebés se sienten conectados con mamá. El tenerlo cerca, que las pieles se toquen, que se sienta el calor de ambos y que la madre y el hijo se vean, es decir que exista contacto visual, le da seguridad a un bebé”, expresó Telly Sánchez, especialista en Estimulación Temprana.

 

2. Música

Los sonidos y las voces son estímulos externos que despiertan la curiosidad de un bebé. Éstos les ayudan a conocer una parte de ese mundo externo en el que están inmersos y por ende se recomienda que los padres procuren estimularlos con música, especialmente la música clásica.

“La música clásica estimula las conexiones neuronales de una manera especial, pues fomenta mucho la concentración”, acotó Telly Sánchez. No obstante, es bueno ponerle cualquier tipo de música al bebé y si los padres o familiares les cantan, los estimulan aún más.

 

3. Juegos

Los juegos son dinámicas importantes para el desarrollo del bebé, pues, además de crear contacto entre padres e hijos, ayudan a estimular la mente y la creatividad.

“El juego tiene mucha riqueza para el aprendizaje. Si empiezas a jugar con tu bebé desde que tiene uno o dos meses ellos se acostumbran a aprender jugando”, comentó la especialista.

“Los juegos dependen según la edad del bebé. Al ser muy pequeños se les puede balancear, por ahí de los cuatro meses ya se les puede poner sobre una pelota, más adelante que aprendan a meter pelotitas a una caja, para concluir con juegos de imitación, como jugar al doctor. Hay que encontrar la cercanía con tus hijos y dejar volar la imaginación”, acotó Telly Sánchez. Dentro de los juegos entran las cosquillas.

 

4. Lenguaje

Aunque es inevitable hablar chiqueado con los bebés, se recomienda que la mayoría de las veces se les hable claramente, con las palabras adecuadas, pues a partir de eso empiezan a aprender y construir su lenguaje. Cuando los bebés, alrededor de los seis o siete meses, empiezan a balbucear, los padres deben responderles para que los bebés aprendan a interactuar.

“Hay que responderles con balbuceos y palabras, pues así ellos sienten que los estás entendiendo de alguna manera. Se recomienda que les leas cuentos, ya que estimulas mucho su lenguaje, están escuchando las palabras como son y al mismo tiempo ven las imágenes, así que se estimulan el oído y la vista”, explicó la especialista.

 

5. Expresar sus emociones

Para los niños es de suma importancia saber que sus padres están ahí para escucharlos en cualquier momento, ya sea para que ellos puedan contar lo que les pasó en el día o que les externen alguna duda. Asimismo los padres deben estar atentos de ellos y generar canales de comunicación en los que se les pregunte cómo se sienten, qué les sucede o por qué están reaccionando de determinada manera ante determinada situación.

“Siempre hay que escuchar sus dudas, contestarles lo que te preguntan sin ir más allá. Ellos van a ir preguntando de acuerdo con lo que van viviendo en su día a día”, expresó.

 

6. Límites

Conforme van creciendo los niños empiezan a caer en los temibles y terribles berrinches. Es parte de su aprendizaje y con ellos comprenden que hay límites en esos momentos.

“En los berrinches hay que hablarles muy claro. Si por ejemplo hace berrinche porque quiere algo que no hay, como una galleta, hay que explicarle el porqué no se le puede dar. Hay que dejarlos que se expresen unos minutos para después hablar de nueva cuenta con ellos. Es muy importante no ceder y mantenerse firmes, ya que ahí como padres empiezas a fomentar los límites. Si tú cedes en uno se va a agarrar de eso para otro, otro y otro y al final vas a perder el control”, comentó la especialista.

 

7. No comparar

Cada niño es único y por ende ellos tienen tiempos distintos para desarrollarse. De tal suerte no es recomendable hacer comparaciones con absolutamente nadie, ni con hermanos, primos o amiguitos, algo que algunos adultos suelen hacer. Es importante reconocer sus logros de manera verbal, para fomentar su autoestima.

“Un niño con una buena autoestima, con seguridad, va a tener éxito en su vida profesional y en sus relaciones personales”, comentó.

A la par es de suma importancia enseñarles a reconocer sus errores. “Todos nos equivocamos y es fundamental que sepan que cuando cometen un error no es algo tan malo y de ahí se puede aprender algo nuevo. Esta observación debe venir acompañada de un apapacho, una caricia o unas cosquillas”, expuso Telly Sánchez.

 

8. Disfrutar

Ni los padres ni los niños van a dejar de aprender nunca, ya que cada etapa y cada edad tiene sus complejidades, sin embargo, Telly Sánchez sólo da un consejo para todos los padres de familia.

“Hay que disfrutar y vivir intensamente la maternidad-paternidad, ya que se pasa demasido rápido”, concluyó.


Source: Excelsior

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