Laura Cristina Ovalle Quintero, de 31 años, fue hallada sin vida por su empleada doméstica en la mañana de este martes en su vivienda de la Ciudad de México.

La trabajadora, identificada como Areli Cruz, entró al apartamento 45 del lujoso edificio Grand Tower de la colonia Granada, en la alcaldía Miguel Hidalgo, hacia las 8:20 de la mañana y encontró a la mujer semidesnuda en el piso del pasillo que conducía a su habitación, reportaron los medios mexicanos.

Los primeros reportes de los paramédicos indicaron que Laura Cristina tenía varios golpes en su cabeza y que esa habría sido la causa de su muerte. Sin embargo, la necropsia confirmó que en realidad tenía una herida de bala y descartó otras lesiones en su cuerpo, informó Milenio.

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Hasta el momento las autoridades no tienen sospechosos de los responsables del crimen, pero el lugar en el que fue asesinada la mujer oriunda de Ibagué, Tolima, podría arrojar varias pistas.

Un reporte de Imagen Noticias develó varias fotos del apartamento. En ellas se ve a la mujer vistiendo únicamente un pantalón negro y cubierta por una sábana, a su alrededor hay varias manchas de sangre y otros rastros que atraviesan el comedor; esas huellas pertenecerían a su atacante.

A Laura Cristina no le gustaba salir mucho para no correr riesgos y acostumbraba a ir a “un gimnasio cercano

Entre tanto, Liliana Quintero, madre de Laura Cristina, habló con ese mismo medio y le exigió directamente al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, que el crimen de su hija “no quede impune”. Desde Medellín, la mujer señaló que es “fácil” ubicar al autor del asesinato “por las últimas llamadas que ella recibió”.

Precisamente, las imágenes de las cámaras de seguridad del edificio y las zonas aledañas serán claves para ubicar a la última persona que ingresó a ese apartamento. Cabe destacar que en el inmueble hay ocho guardias de seguridad, pero ninguno identifica a un sospechoso.

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La mamá de la víctima habla de las comunicaciones de su hija justamente porque ella a través de redes sociales ofrecía sus servicios sexuales o acompañante y recibía a sus clientes en esa vivienda.

A Laura Cristina no le gustaba salir mucho para no correr riesgos y acostumbraba a ir a “un gimnasio cercano, comía en restaurantes de la zona y se arreglaba las uñas y el cabello en negocios cercanos”, añadió Contra Réplica.

Ese mismo medio reveló que llegó hace dos años a Ciudad de México a trabajar como edecán, modelo e impulsadora, pero como no le alcanzaba el dinero para enviarle a su familia empezó a trabajar como ‘escort’ y se anunciaba en distintas páginas de Internet y Twitter. Este fue su último mensaje:

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Demostrará AMLO que el pueblo está ‘feliz, feliz’ con datos del Inegi

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