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Relato en primera persona: el impacto de la tragedia de Leicester en la comunidad y en el fútbol inglés

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(AFP)
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Me encontraba en una corta estancia en la ciudad para realizar una serie de actividades con la Universidad de Leicester, en conjunto con la Universidad de Sheffield, relacionadas precisamente con los clubes de fútbol y su vínculo con la comunidad, justo cuando ocurrió el trágico accidente de helicóptero el pasado sábado por la noche, que terminó con la vida del dueño y presidente del Leicester City, Vichai Srivaddanaprabha, y cuatro acompañantes, y que conmueve de una manera especial a la comunidad local y al fútbol inglés en general

De una forma impensada, me convertí en un testigo impresionado por los hechos que vive toda la ciudad de Leicester, mientras el club trata de que el hijo del fallecido dirigente, Aiyawatt, a quien llaman Top -de 33 años, y hasta ahora vicepresidente de la entidad- se haga cargo del legado de su padre. Top Srivaddanaprabha conoce muy bien cada detalle de la vida del club, al punto de haber participado en el fichaje del entrenador italiano Claudio Ranieri, que le valió el increíble título de la Premier League conseguido en la temporada 2015/16.

Según Williams, el acontecimiento se trata, junto con el título de Premier League de 2016, del hecho más importante de la historia del club y uno de los más conmovedores que han rodeado al fútbol inglés en el último tiempo.

Es que la historia de Vichai Raksriaksorn con el Leicester City y la comunidad no tiene desperdicio. Si bien el club contaba con cierta tradición y algunos antiguos títulos como una Community Shield Cup (1971) y tres Copas de la Liga (1964, 1997 y 2000), cuando este millonario tailandés se hizo cargo de la entidad en 2010, el Leicester City oscilaba entre torneos de Tercera y Segunda División.

En la temporada 2008/09, el Leicester recién había regresado a la Segunda categoría. Aún así, Vichai prometió que en poco tiempo se consolidaría como un club de la prestigiosa Premier League.

En el año 2010, Vijai se hizo cargo del club con su Asian Football Investments, sostenida por el negocio de Duty Free “King Power”, y de allí el nombre actual del estadio, con capacidad para 32.273 asientos. Lo interesante de la promesa, es que no lo hizo a la usanza de algunos jeques que invierten millonadas de libras en grandes estrellas, sino con una atinada política de fichajes bien orientados y no exorbitantes, en función de la construcción de un espíritu de equipo, un crecimiento paulatino del club y una amigable relación con los aficionados. En la temporada 2013-2014, el Leicester City conseguía así el deseado ascenso a la élite del fútbol inglés.

El regreso no fue simple, pues en la temporada 2014/15 -con los argentinos Leonardo Ulloa y Esteban Cambiasso– el City (como lo llama la prensa local) logró un milagroso regate al descenso, al punto de denominarla “The Great Escape”: ganó siete de los últimos ocho partidos del torneo (sólo cayó ante el Chelsea, el día en el que los londinenses fueron campeones).

Al año siguiente, en la temporada 2015/16, consiguió la hazaña de ganar la Premier League, entreverándose entre los “Top Six” (Manchester United, Manchester City, Liverpool, Arsenal, Tottenham y Chelsea), clubes con presupuestos infinitamente mayores, y es uno de los pocos que ha ganado el trofeo desde la refundación del fútbol inglés en 1992. El título del Leicester City en 2016 le agregó al apodo tradicional de “Los Zorros”, el mote de “Los Invencibles”.

Entonces, si el director técnico italiano Claudio Ranieri se convirtió en el personaje mundial de aquel año 2016 entre sus colegas, y emergieron figuras como N’Golo Kanté (ahora campeón mundial con Francia y volante del Chelsea), Nathan Dier (Swansea), o Riyad Mahrez (autor del gol del Manchester City que definió el partido ante el Tottenham en Wembley y que, por cierto no celebró), la imagen del magnate Vichai Srivaddanaprabha se engrandeció en estos años al mostrarse con asiduidad en el estadio, cercano a jugadores y comisión directiva, así como a los aficionados y los habitantes de la ciudad en general.

Mucho más allá del título, Vichai ganó la consideración por ser alguien afín a los simpatizantes, en vez de interesarse sólo por los negocios o el devenir del club; entendió muy bien el sentido de comunidad. Es curioso, o quizás no tanto, que el propio plantel del Leicester es la expresión de multiculturalidad, con jugadores como Yohan Belanouane (Túnez), Wilfred Ndidi (Nigeria), Daniel Amartey (Ghana), Fousseni Diabaté (Mali), Rachid Ghezzal (Argelia), Demarai Gray (Jamaica) o Kelechi Iheanacho (Nigeria). Todos lo veían llegar en su helicóptero en cada partido, y en situaciones de éxito o de felicidad para el club, solía repartir cerveza, y a veces tortas, gratis.

Vichai estableció lazos con la comunidad, por haber comprendido el sentido de lo que significa la ciudad de Leicester en Gran Bretaña, una de las más multiculturales y, de hecho, posee una gran colonia de pakistaníes, indios, vietnamitas y tailandeses.

Entre las acciones del club, se destacan el apoyo a hospitales, colegios, escuelas maternales y a las dos universidades de la ciudad, The Monfort, y la tradicional Universidad de Leicester (que supo ser pública en el pasado), donde implanta clases John Williams.

El helicóptero, en el momento de su último despegue
El helicóptero, en el momento de su último despegue

Caminar por el campus de la universidad en estas horas es notar la diversidad de la ciudad, pero también entender un luto que lleva ya tres días. Acercarse al estadio King Power es ver a decenas de madres con sus hijos pequeños, o ancianos con sus familiares, o gente con problemas de movilidad (varios de los cuales recibieron apoyos del Leicester City).
El club ha habilitado espacios para que los aficionados, y todos aquellos que lo deseen, puedan acercarse a dejar flores, camisetas, mensajes, bufandas, o firmar los libros de condolencias. Llegar a esos libros abiertos me llevó unos cuarenta minutos, por las largas filas de aficionados.

Ser testigos de estos actos, de este fenómeno como es el homenaje de estas horas al fallecido presidente del Leicester (que iba acompañado de su pareja, Izabela Rosa Lechowicz, de la ex Miss Universo Tailandia 2005, la muy popular modelo Nusara Suknamai, y el piloto Eric Swaffer, que a último momento hizo una maniobra para evitar que el helicóptero cayera sobre un centenar de personas), es entender el lazo de los aficionados que le agradecen el éxito deportivo, pero también su compromiso con personas carenciadas, con discapacidades, o la ayuda en la lucha contra el cáncer en los hospitales de la zona.

A varios de los pacientes apoyados, Vichai los invitaba al estadio y les daba paquetes para la familia, así como se lo veía con frecuencia en acciones para gente sin techo, homeless.

Tal vez por eso sea entendible que un ex crack del fútbol que emergió del Leicester en su momento, como Gary Lineker, expresara en los medios su tristeza, o que los jugadores del plantel, con sus figuras principales (el arquero Kasper Schmeichel, el defensor Wes Morgan, el delantero Jamie Vardy –los sobrevivientes de aquella Premier League ganada en 2016-, o el marcador central de la selección inglesa en el Mundial de Rusia 2018, Harry Maguire), se dieran tiempo para contener a los conmovidos dirigentes con un sentido minuto de silencio, el cual se repetirá en cada uno de los estadios de la próxima fecha del fin de semana.

Lo mismo puede decirse acerca del hecho que muchos medios internacionales se hayan acercado a cubrir un acontecimiento que sacude a la comunidad local, pero que se proyecta a escala del fútbol mundial.

* Investigador asociado al Centro de Investigación y Docencia Económicas en México y profesor de sociología en la Universidad Federal de Goiás, Brasil. Se dedica al estudio del fútbol como fenómeno social en diferentes países.


Source: Infobae

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