Jamel Myles, un niño de 9 años, se quitó la vida el jueves pasado tras aguantar el bullying que le hacían por ser gay su compañeros del colegio Joe Shoemaker Elementary de Denver (Colorado), donde había comenzado el curso escolar.

Su madre, Leia Pierce, contaba que ese verano el pequeño le había revelado con cierto temor que él era homosexual. Ella le aseguró que estuviera tranquilo, que aún así lo quería. Y él quiso contárselo a su clase porque se sentía orgulloso de ser gay.

Sin embargo, la respuesta del resto de alumnos distó mucho de ser acogedora. “Mi hijo le contó a mi hija mayor que los niños en la escuela le habían dicho que se matara”, explicó su madre para la BBC.

“Estoy triste porque no haya contado conmigo. Estoy rota porque pensó que esa era una opción para él”.

La escuela, que llora la pérdida de Jamel, se ha puesto en contacto con las familias para informarles sobre los servicios de asesoramiento de los que dispone para poder explicar la noticia a sus hijos.

Un portavoz de la red Denver Public Schools, Will Jones, afirmaba para la BBC que los profesores de la escuela Shoemaker “están creando un espacio para los estudiantes con el objetivo que puedan expresar cómo se sienten y así procesar sus emociones”.

La noticia ha conmocionado a la sociedad justo en el momento en el que las reivindicaciones del #MeQueer, que precisamente denuncian la homofobia, están en plena explosión.

La madre del niño asegura que espera que el suicidio de su hijo sirva al menos para crear conciencia sobre los efectos de la intimidación en las escuelas.

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