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Marcos Peckel: "Ningún candidato que llegue a la presidencia va a alterar las relaciones entre Colombia e Israel"

2018 es un año electoral en gran parte de América Latina, y el domingo pasado fue el primer turno de Colombia. El partido Centro Democrático (CD), que responde al senador y ex presidente Álvaro Uribe, fue el más votado en los comicios legislativos, lo que podría ser un anticipo de las presidenciales del 27 de mayo.

Marcos Peckel, director ejecutivo de la Confederación de Comunidades Judías de Colombia y conocido académico, analiza estos resultados, así como el veredicto de las primarias realizadas por los partidos de derecha e izquierda. Con agudeza, Peckel evalúa el pobre desempeño de los candidatos de las ex FARC y lo que esto dice sobre el contenido de los acuerdos de paz.

En un año en que la comunidad judía de Colombia se apresta a celebrar un importante aniversario, Peckel aborda además los posibles impactos que el cambio de gobierno podría tener en las relaciones entre la comunidad y las autoridades nacionales, y entre Colombia e Israel.

—¿Cuál es el clima que se vive en Colombia hoy, luego de las elecciones?

—Es un clima de mucha tranquilidad, con una jornada democrática muy interesante. Los resultados realmente no sorprendieron: nada distinto a lo que se esperaba. Y digamos, resalta el triunfo que tuvo Iván Duque en la consulta de los partidos de derecha. Iván, que es el candidato apoyado por Uribe para representar a su partido, tuvo una votación muy amplia, y le da certeza de que en las elecciones presidenciales del 27 de mayo él será uno de los que pase a la segunda vuelta.

También Gustavo Petro, el candidato de la izquierda que tantos temores genera en algunos círculos, tuvo una votación que parece ser el techo, y pareciera que de ahí no tiene para dónde crecer mucho. Pero lo importante es recordar que estas elecciones fueron legislativas. De estos comicios surge un parlamento bastante variado, donde en todo caso prevalecen las fuerzas de centroderecha, de lejos, con respecto a las fuerzas de centroizquierda, que históricamente en Colombia nunca han tenido mucha fuerza. Esta vez tampoco la tuvieron.

—¿Quién sería el heredero político del presidente Santos? Y si no lo hay, ¿a qué se debe?

—Colombia es un país en donde los partidos tradicionales han venido perdiendo fuerza frente a agrupaciones coyunturales. El heredero de Santos en su momento podría haber sido Germán Vargas Lleras; pero el heredero de Santos ahora puede ser el mismo Iván Duque. Aunque sea candidato de Uribe -el gran adversario político de Santos-, Iván Duque ha mostrado mucha moderación. Él ha aceptado los aspectos positivos de los acuerdos de paz, y expresó su deseo de mejorar los aspectos negativos. Pero los acuerdos están ya básicamente blindados; ya no se les pueden hacer muchas modificaciones. A medida que el país deja parcialmente atrás el tema de la paz, avanza hacia una agenda mucho más enfocada hacia el tema económico, el tema de la corrupción y el tema de Venezuela que aquí preocupa muchísimo. Si bien ninguno de los candidatos puede decir que es el heredero de Santos, muchos tienen cierta afinidad con algunas de sus políticas.

—¿Qué pasó con las FARC?

—Las FARC tuvieron una elección absolutamente irrisoria, que es lo que se esperaba: sacaron apenas 100 mil votos de un total de 17 millones y medio de sufragios. La votación que obtuvieron puso a mucha gente a cuestionar si los acuerdos de paz no fueron demasiado generosos con ellos.

—Se les otorgó diez legisladores de base…

—Tienen cinco senadores y cinco representantes durante dos períodos legislativos. Por lo tanto, es un regalo demasiado amplio para lo que ellos lograron en las urnas.

—¿Va a haber algún tipo de modificación a los acuerdos de paz teniendo en cuenta estos resultados y las críticas que expresaron diversos candidatos?

—Hay pocas cosas que se pueden cambiar. Los acuerdos de paz ya están firmados. La Corte Constitucional Colombiana les dio un blindaje de diez años. Sí hay algunos temas, especialmente la justicia transicional que aún están un poco en el aire, que podrían cambiarse y que podrían llevar a que los diputados de las FARC tengan que pasar por esta instancia antes de llegar al Congreso. Pero ni siquiera eso está claro, porque los acuerdos ya están aprobados.

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—¿Y cómo vivió la comunidad judía este proceso?

—Los votos de la comunidad están dispersos por todos los partidos. La gente votó, participó, y apoyó de verdad distintas opciones. Pero nosotros, como institución representativa de la comunidad judía de Colombia, nos mantenemos neutrales.

—Este año la comunidad celebra un aniversario importante…

—Sí. La Confederación de Comunidades Judías de Colombia cumple diez años. Se fundó en 2008 en Barranquilla, y la verdad es que ha sido una década de construcción importante. Es la institución paraguas de la comunidad, con mucho activismo, con mucha representatividad, con mucha legitimidad al interior de la comunidad, con una muy importante participación en las organizaciones internacionales judías. Siempre quedan cosas por hacer, pero podemos estar orgullosos de lo que hemos logrado hasta ahora.

—Hablando de las cosas por hacer: ¿cuál es la agenda de la comunidad judía de Colombia?

—Los temas prioritarios son, primero que todo, estar pendientes de los cambios políticos que se puedan dar y reaccionar a ellos, estar listos en caso de que sean cambios importantes. La comunidad no ha tenido una hemorragia demográfica como tuvimos a fines de los años 90. Estamos estables. A nivel político tenemos muy buena relación con todos los estamentos de la sociedad, no solo con el alto Gobierno sino con las organizaciones religiosas, con organizaciones de la sociedad civil, con la academia y con los medios. Obviamente que el programa Project Interchange del AJC -que permite que líderes políticos y de opinión no judíos conozcan Israel- ha sido absolutamente esencial en esta tarea. Nuestra agenda busca preservar lo que hemos logrado y seguir construyendo sin que tengamos grandes sobresaltos que nos puedan preocupar.

—¿Cómo cree que el cambio de Gobierno en Colombia puede afectar la relación con la comunidad judía y con Israel?

—A nivel países, la relación podría tener algunos cambios leves, dependiendo de quién gane la presidencia. Pero las relaciones entre Israel y Colombia son de vieja data y hondo calado. Ningún candidato que llegue a la presidencia, sea quien fuere, va a alterar esto. Quizá puede haber algunos matices respecto al tema con los palestinos, pero eso también depende de una agenda internacional que no está tan clara en este momento. Respecto a la comunidad judía, tenemos excelentes relaciones con los gobiernos y siempre tratamos de mantener canales de comunicación con todos los candidatos, no importa de qué partido sean. Obviamente Israel ocupa un lugar central en las prioridades de la comunidad. Tenemos que tener claridad de cuál es la agenda y actuar con prudencia, entendiendo que ciertas situaciones pueden parecer negativas cuando realmente no es tan así.

—¿Qué les gustaría celebrar en los próximos diez años de la Confederación?

—Pues nosotros quisiéramos que las relaciones que ha tenido la Confederación con la sociedad se incrementen y se fortalezcan. No solo con los gobiernos y con la sociedad civil colombiana, sino también con actividades sociales de Tikun Olam (que significa reparar el mundo en hebreo), en las cuales la Confederación está ahora involucrada y que nos generan muy buena relación con sectores que antes no teníamos.

Quisiéramos que las relaciones entre Israel y Colombia sigan por el camino que han transitado. Recordemos que Colombia es el principal aliado de Israel en América Latina. Que haya fortalecimiento del intercambio comercial. El Tratado de Libre Comercio, luego de haber pasado todas las instancias previas de aprobación, está listo para revisión constitucional. Esperamos que la Corte Constitucional lo apruebe, y en caso de que así sea, que veamos un crecimiento importante en los lazos comerciales entre Colombia e Israel.

Respecto a la comunidad, no podemos anticipar un gran crecimiento demográfico, pero sí por lo menos que mantengamos una estructura comunitaria que sea capaz de sustentar las instituciones que ahora tenemos. Y bueno, en diez años, esperamos que la Confederación siga siendo el órgano representativo de la comunidad judía de Colombia, para lo cual, su principal activo es la credibilidad.

Patricio Abramzon es director asistente para medios en español del AJC.

Source: Infobae

MGID

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