News / Noticias

Los gestos de protesta de Mohamed Salah en su cruce contra un club de Israel

Whatsapp_Ecatepec

Antes de adentrarnos en este relato es menester tener 2 cosas claras: el profundo compromiso musulmán del actual jugador del Liverpool y, por consiguiente, con la causa árabe; y la existencia de un profundo conflicto entre palestinos e israelitas en esa región, por dicho territorio. Con tal telón de fondo, Salah, de 21 años en ese entonces y jugando por el Basilea suizo, debió enfrentar al Maccabi Tel Aviv, de localía en la ciudad más grande de Israel y con una hinchada fundamentalista.

El duelo se dio en la tercera ronda de clasificación de la Champions League 13/14 y empezó inmediatamente con polémica, a pesar de que el egipcio intentó evitarla en lo posible. En el partido de ida, en Suiza, Salah evitó realizar el tradicional saludo ante sus rivales, excusándose en un botín mal atado que debía arreglar.

Las críticas no tardaron en llegar, acusándolo incluso de no atenerse al Fair Play y las normas tácitas del fútbol en general, donde la religión y la política son dejadas en el vestuario. O al menos eso es lo que se busca desde la institución. Aún así, el club helvético desestimó las denuncias, argumentando que era una mera coincidencia. Y se llevó el triunfo, por 1-0.

Sin embargo, para el encuentro de vuelta en Israel, las protestas de Salah se iniciaron incluso antes de pisar el césped. Se negaba rotundamente, junto a Elneny, a asistir al duelo ante el elenco hebreo, pero le convencieron recordándole su carácter de profesional. “El club me dijo que si no íbamos recibiríamos una sanción muy dura y tendríamos muchos problemas. Así que fuimos..”, explicó después. Así lo hizo, cargando una mochila de rabia. Y la descargó desde el primer segundo.

Para evitar suspicacias, esta vez sí saludó a sus contrincantes, pero no de la manera que debía. Con el puño cerrado, fue realizando el tradicional rito, con la mala gana presente en todas sus facciones. Salió rápido del trámite y salió más ágil que nunca a realizar otro tipo de manifestación ante la fanaticada, que le silbó e insultó sin cesar durante el encuentro, e Israel. 

Advertising
Advertising
Sportige

Bastaron sólo 21 minutos para que el egipcio, presumiendo su velocidad, se mostrara por el carril derecho y decretara el 2-0 ante el Maccabi, en su estadio, el Bloomfield, abarrotado de fanáticos. Sin dudarlo, Mo aprovechó la instancia y mientras sonreía, haciendo callar al público con la boca, movía sus manos reconfirmando el mensaje. 

La guinda de la torta vino después, cuando, como suele hacer tras algunos goles, se arrodillara para realizar un Salat, el tradicional rezo musulmán. Ahí, en pleno Tel Aviv. Sus compañeros, quizás previniendo una expulsión por provocar, corrieron a levantarlo, censurándolo.

El encuentro terminó 3-3, con el finalista de la actual Champions saliendo el 75′, ya con la clasificación y su revancha en el bolsillo. Con el Basilea avanzó hasta la fase de grupos, pero en un grupo complicado con el Chelsea, Schalke 04 y Steaua Bucarest, se estancó en la competición y quedó tercero solamente.

Michael Regan

Salah, en cambio, se dio un recital en Stamford Bridge en dicha fase, marcando el gol del empate en un duelo que acabó sorpresivamente 2-1 a favor de los suizos. Allí, Mourinho le echó un ojo, se lo llevó por €16,5 millones y, aunque fracasó en su paso por los “blues”, ya todos saben como sigue la historia, con Mo como finalista de la Champions League, a disputarse en 2 días. Ese día no comerá desde las 5 de la mañana hasta la hora del encuentro, a las 8:45 de la noche, debido al Ramadán, una de los ritos más importantes de la cultura musulmana, en el cual los fieles deben ayunar mientras haya sol. 

Y como ya demostró en 2013, Salah se lo toma muy en serio.

 

Source: UPSOCL

Facebook Comments.
To Top
X
X
X
Rotafolio