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Los doctores la iban a obligar a abortar a su bebé, hasta que su madre encontró un detalle crucial

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Las ecografías son un momento decisivo en la vida de los padres primerizos y ansiosos. Es el momento en el que se oye el latido del corazón del bebé que está por venir, y también se tantea el avance en la formación de éste mismo. No es extraño que, durante este especial momento, los padres se emocionen hasta las lágrimas y sientan mucha ansiedad.

Sin embargo, y a pesar de portar una buena noticia, también hay ocasiones en las que este proceso indica importantes complicaciones en la formación del bebé.

Y eso fue justamente lo que le sucedió a Sinem Ibrahim cuando fue a hacerse su chequeo de las 20 semanas, y descubrió que algo andaba mal: el rostro del bebé había cambiado por completo, y ella abandonó el lugar diciendo que buscaría una segunda opinión.

Facebook/Sinem Ibrahim

Su extrañamiento no era nada raro, ya que, según le habían informado, su bebé tenía hidropesía fetal, un problema que se produce porque una cantidad de líquido demasiado grande sale del torrente sanguíneo, y llega hasta los tejidos.

La condición es casi siempre letal, y a Sinem y su marido les dieron la devastadora noticia de que deberían pensar en un aborto.

Sinem, quien vive en Australia, contó al medio Kidspot:

“Yo y mi esposo estábamos devastados, aún lloro cuando pienso en eso”.

En ese momento, la aspirante a madre se sintió tan devastada que habló con su madre, y eso lo cambió todo.

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La madre de Sinem recordó que, durante su embarazo, también le dijeron que su hija venía realmente muy mal. Así que se puso a buscar entre los registros que quedaban de esa época, y finalmente pudo dar con buenas noticias que le dieron esperanza a toda la familia.

Revisando los registros, descubrieron que Sinem había sido diagnosticada con exactamente la misma condición, pero nació feliz y saludable. La diseñadora continuó hablando sobre su experiencia:

“Una vez que oímos eso, supe que todo estaría bien. No íbamos a interrumpir el embarazo, confié en que todo funcionaría”.

Facebook/Sinem Ibrahim

Los doctores no le objetaron su decisión, pero mantuvieron su atención muy cerca de ella, y durante el tercer trimestre de embarazo, el exceso de fluidos comenzó a desaparecer.

Así, nació el sano y pequeño Jordan.

Facebook/Sinem Ibrahim

Después de su nacimiento, los doctores descubrieron que tanto Sinem como su recién nacido hijo sufrían de la misma extraña condición, completamente distinto al diagnóstico que le habían dado a la diseñadora durante su embarazo.

Facebook/Sinem Ibrahim

Ahora Jordan es un niño feliz de 3 años, y todo gracias a su increíble madre, que no quiso quedarse solo con un diagnóstico.

Source: UPSOCL

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