Por Jesús Sesma*

 

El próximo 17 de septiembre comenzará una nueva época en el Poder Legislativo de la Ciudad de México. Derivado de la reforma constitucional que dio la pauta para la Reforma Política del Distrito Federal y la creación de una nueva Constitución para la capital del país, la Asamblea Legislativa se convertirá en el Congreso de la Ciudad.

Este cambio, definitivamente, marca un antes y un después en la historia de lo que por mucho tiempo conocimos como Distrito Federal, pero el principal cambio será para los capitalinos, que, finalmente, fueron reconocidos con todos los derechos y obligaciones que el resto de los habitantes del país siempre tuvieron.

Lo anterior significa que la gente que habita y transita por la Ciudad de México contará con mayores libertades y posibilidades de desarrollo, pero también con más responsabilidades al tener la oportunidad de participar en prácticamente todas las decisiones que se tomen por parte de las autoridades y ello implica la expedición y modificación de muchas leyes.

Ya antes les había comentado que, aunque habrá una amplia mayoría de Morena en el Congreso local (que por cierto estará dirigido por una mujer de gran experiencia y oficio político como lo es Ernestina Godoy), todas las fuerzas políticas tenemos el deber de participar de manera permanente y coordinada para superar el gran trabajo que tenemos por delante.

Para comprender mejor esta enorme labor que el nuevo Congreso tendrá durante los próximos tres años, a continuación me permito ofrecerles un resumen de lo que serán sus principales tareas.

En lo que resta del 2018 se deberá emitir la convocatoria para elegir el Consejo judicial ciudadano, así como llevar acabo el nombramiento de la Comisión técnica que se encargará de la transición de la actual Procuraduría General de Justicia a una Fiscalía autónoma.

Sin embargo, creo que la principal acción en este año será dar inicio al proceso de revisión de los territorios con los que, actualmente, cuentan cada una de las 16 alcaldías (antes delegaciones) para dar paso a una nueva conformación de las mismas.

En el 2019 se deberán expedir varias normas: la ley orgánica de la Comisión de Derechos Humanos y del Sistema integral en la misma materia, la legislación que regirá la planeación del desarrollo de la ciudad, la nueva legislación para los órganos autónomos locales, la ley de seguridad ciudadana, las leyes de protección para las personas no asalariadas y la ley de transparencia en las remuneraciones de los servidores públicos.

También, en ese mismo año, se tendrán que hacer varias designaciones y elecciones, tales como los integrantes del Instituto de planeación democrática y prospectiva de la Ciudad y, principalmente, el titular de la nueva Fiscalía general de justicia.

Para el 2020 los pendientes no serán menos porque a más tardar en el mes de julio se deberán emitir las leyes que regulen las relaciones laborales de los trabajadores del Gobierno de la Ciudad, las leyes en materia de pueblos y barrios originarios y poblaciones indígenas en el mes de septiembre y a más tardar el 31 de diciembre de ese año también tendrán que estar, totalmente armonizadas con la nueva Constitución, todas las leyes que actualmente existen.

Como podemos ver, al primer Congreso de la capital del país le espera una labor verdaderamente titánica y en el Partido Verde estamos listos para afrontarla con total responsabilidad, disposición y apertura para que los capitalinos sigan teniendo una ciudad e instituciones de vanguardia.

 

*Dip. Jesús Sesma Suárez Coordinador del GP del PVEM en la Cámara de Diputados

 

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Source: Excelsior

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