Este miércoles, el gobernador de Nueva York Andrew M. Cuomo y su contrincante, la actriz de Sex & the City, Cynthia Nixon, subirán al escenario para el primer y único debate televisivo entre los dos candidatos antes de las primarias demócratas del mes próximo.

Un día antes de su enfrentamiento público, Nixon y Cuomo volvieron a chocar, pero no fue por el sistema del metro de Nueva York ni por la desigualdad de ingresos del estado, sino por un ajuste de termostato.

En un correo electrónico obtenido por el New York Times, Rebecca Katz, una asesora de la campaña de Nixon, solicitó a WCBS-TV, la estación anfitriona del debate, ajustar la temperatura en la sala  de la Universidad de Hofstra a 24 grados.

Cuomo es conocido por querer que sus apariciones públicas se realicen en habitaciones refrigeradas para evitar mostrarse sudado frente a los espectadores.

El equipo de la actriz ha acusado previamente a WCBS-TV de atender solo las preferencias del gobernador. “La gerencia de CBS reconoció que la única forma de lograr que Cuomo aparezca es dándole todo lo que quiere”, dijo Katz en un comunicado publicado en el sitio web de la campaña de Nixon cuando se anunció el debate.

Pero en su correo electrónico a WCBS-TV, Katz citó otra razón por la cual la temperatura debería ser alta, generando un gran debate en las redes sociales. Los entornos de trabajo, escribió, son “notoriamente sexistas en lo que respecta a la temperatura, por lo que queremos asegurarnos de que todos estemos iguales”.

Las redes sociales estallaron y reavivó el debate sobre lo que se ha llamado el “patriarcado del termostato“, o la práctica común de las oficinas que bajan las temperaturas en el verano por el bien de los hombres vestidos de traje.

“La campaña de Cynthia Nixon pidió que la sala de debate mañana sea 76 grados (fahrenheit)”, tuiteó la estrella de la BBC Ashley Semler. “Desearía tener este tipo de poder en mi oficina y podría deshacerme de mis dos suéteres de trabajo”.

Las mujeres, en cambio, sufren durante los meses más cálidos en sus lugares de trabajo. En 2015, Petula Dvorak de The Washington Post inició su propia investigación, hablando con mujeres que encontró sentadas en la calle, en una calurosa y húmeda tarde de julio. Todas las mujeres con las que habló le confesaron que estaban afuera por la misma razón: descongelarse. 

Mientras que las mujeres se quejaban de estar “heladas”, los hombres tenían respuestas completamente diferentes cuando se les preguntaba si sus oficinas estaban demasiado frías. “Está bien“, dijo uno. “Nah, no sé de qué estás hablando”, respondió otro.

Un mes después, un estudio publicado en Nature Climate Change, reveló un hecho que las mujeres conocen desde hace años: la temperatura en las oficinas se basan en la suposición de que todos los trabajadores son hombres.  

El pedido de Nixon fue desestimado ya que la temperatura que requirió era demasiada alta para un ambiente interior, que probablemente estará llena de personas y equipos de transmisión.

“A diferencia de Nixon, el gobernador tiene cosas más importantes para concentrarse que la temperatura de una habitación“, dijo Lis Smith, vocera de Cuomo, a CNN.

Algunos miembros del equipo de Cuomo se sumaron a la burlas en Twitter.

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Source: Infobae

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