Los 15 mil estudiantes reunidos modificaron el formato. De debate, convirtieron aquello en un mitin. Ahí, de forma definitiva, cerraron la posibilidad de participar en la Comisión Mixta planteada por el regente Alfonso Corona del Rosal. Fotos: Archivo/ Excélsior
Andres Becerril

CIUDAD DE MÉXICO.

Los senadores y diputados que inicialmente habían aceptado un debate público con estudiantes en la explanada de la Rectoría de Ciudad Universitaria dejaron plantados a sus anfitriones.

Los 15 mil estudiantes reunidos modificaron el formato. De debate, convirtieron aquello en un mitin. Ahí, de forma definitiva, cerraron la posibilidad de participar en la Comisión Mixta planteada por el regente Alfonso Corona del Rosal.

Además, anunciaron la celebración de una manifestación para el 27 de agosto, que terminaría en la Cámara de Diputados. El estudiante Ernesto Escalante, encargado del anuncio dijo hoy hace 50 años, que si estos “no viene a nosotros, nosotros iremos a los diputados”.

Antonio Ortega, reportero de Excélsior, firmó el 21 de agosto de 1968 la nota relacionada con el plantón de los legisladores a los estudiantes. En mitin se reiteraron las demandas originales: destitución de jefes policiacos, derogación de los artículos constitucionales 145 y 145 bis del Código Penal y la desaparición del cuerpo de granaderos.

Hoy hace 50 años se publicó el fin de la Primavera de Praga, que había iniciado el 5 de enero de 1968. “5 países, encabezados por Rusia, Invaden Checoslovaquia”. Ese fue el titular principal de Excélsior.

Ese mismo día en las páginas de este diario se publicó un desplegado firmado por intelectuales de la talla de David Alfaro Siqueiros, Rosario Castellanos, Juan José Arreola, Renato Leduc y otros que empezaban a despuntar, como Carlos Monsiváis, René Avilés, Ricardo Pozas, Eraclio Zepeda, Juan de la Cabada, Enrique Florescano, Óscar Oliva y muchos más.

 

Las mesas del diálogo quedaron vacías ante la falta de legisladores.

 

El desplegado de los intelectuales fue titulado como “Está amenazado el porvenir democrático de la nación”.

El inicio del largo texto, con minúscula letra inicia así:

Desde el 26 de julio, los intelectuales mexicanos de las más diversas corrientes filosóficas y formación ideológica, aun aquellos que mantienen irreductibles discrepancias con la doctrina del materialismo histórico sostenida por el Partido Comunista, hemos seguido con profunda preocupación acontecimientos que denuncian un sesgo antidemocrático del gobierno mexicano; el uso de la violencia por parte de éste y un notorio avance en el camino de la violación y la nulificación de los ciudadanos –y es pertinente recordar que a los jóvenes de 18 años se les ha prometido darles la categoría de tales–. Los procedimientos policiacos y castrenses, empleados contra los estudiantes universitarios y politécnicos, no afectan a nuestro juicio solamente a la autonomía de la Universidad, la que de hecho fue atropellada, sino que lesionan la democracia entre el pueblo, y declaran tácitamente la invigencia de la Constitución y ensombrecen el porvenir pacífico y democrático de la nación en su conjunto”.

En otra parte del texto de estos intelectuales mexicanos sostuvieron:

Lo que lamentamos como intelectuales democráticos y como parte de un pueblo, que no ignora que el anticomunismo en nuestra patria ha conducido siempre a la merma de la independencia del país, a la cacería de brujas que aprisiona y condena indiscriminadamente a comunistas y a ciudadanos como intangibles, lo que más nos preocupa en fin, es que las autoridades gubernamentales, con la violencia castrense y policiaca, no sólo hayan hecho el juego a tales maniobras anticomunistas, sino que hayan contribuido a aumentar el número ya crecido y estigmatizador de la faz constitucional de la nación, de presos políticos existentes en toda la República”.

El frustrado encuentro con senadores y diputados que terminó en mitin, comenzó a las 11 de la mañana, como estaba programado. En el acto hubo diez oradores.

La información de hoy hace 50 años refiere que las intervenciones fueron en general breves pero cargadas de violencia, y en momentos, acres críticas, dirigidas a personas, instituciones, sistemas, medios de comunicación, gobernantes, partidos políticos y legisladores. No dejaron títere con cabeza.

En algunos momentos se llegó al insulto anónimo, confundido entre los rumores de protesta y aprobación.

Se lee en la nota de Ortega que el catedrático de la UNAM, Eli de Gortari, mencionó que el presente Movimiento Estudiantil tiene su origen desde 1956, en el que fue allanado el internado del Politécnico por el Ejército.

Después de tantas agresiones, el Movimiento Estudiantil encuentra toda su fuerza hoy”, dijo De Gortari y entonces pidió “que no se rompa la unidad, que ésta sea mantenida para siempre por los estudiantes”.

Comentó el catedrático que el actual Movimiento se caracteriza por la no provocación y el rechazo a la violencia de parte de los estudiantes y maestros: “Ellos, la policía y el Ejército se han convertido de defensores del pueblo, en agresores”, dijo.

Además, el catedrático De Gortari señaló que los maestros y estudiantes estaban conscientes de que la huelga no significaba holganza. Por ello, dijo, los profesores se empeñan en terminar los reajustes al calendario escolar.

En su oportunidad, el estudiante Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, alumno de Chapingo y que se convirtió en uno de los 210 líderes del Movimiento Estudiantil, dijo que el régimen, al igual que los diputados, no son populares, puesto que los legisladores son nombrados según el estilo del “dedazo”. Y calificó al Movimiento Estudiantil como una lucha obrero-campesino-estudiantil.

Por la Asociación de Padres de Familia de Estudiantes del IPN habló Agustín González –que como De Gortari, también
Excélsior publicó una foto de él–, dijo que consideraban que los jóvenes deben ser responsables de su tiempo y de los problemas de su país y tratar de solucionarlos.

En esa manifestación también estuvo Diego Fernández de Cevallos, entonces un joven abogado de 27 años, pero ya era militante panista.

Fernández de Cevallos, que en 1994 fue candidato presidencial del PAN a la Presidencia de México, fue quien disculpó que los diputados de su partido no hayan aparecido en Ciudad Universitaria, argumentando que Acción Nacional no quería capitalizar el Movimiento Estudiantil en su beneficio. Aunque un día antes Manuel González Hinojosa, ya había dicho que no irían a CU.

En el mismo acto, Heberto Castillo, dijo que maestros y estudiantes estaban dispuestos a dialogar con el gobierno, pero que éste debía tener un carácter público. Y entonces fue que mencionó que Telesistema Mexicano (actualmente Televisa) propiciara un programa de televisión en el que tanto la Coalición de Profesores como el CNH dieran a conocer su punto de vista.

El Frente Universitario Mexicano (FUM), encabezado por Álvaro Flores Rico y David O. Lozano, que ya habían hecho distintas afirmaciones en los últimos días, hicieron público en Excélsior un desplegado que titularon: “En ningún momento el Estado violó la autonomía universitaria: Los estudiantes rechazan la declaración del Consejo Universitario”.

El desplegado, según se puede entender, se convierte en una oposición al Consejo Universitario –el máximo órgano de la UNAM–, por un grupo de estudiantes que poca o nula representatividad tuvieron en el Movimiento Estudiantil, pero que pagaban desplegados de forma cotidiana.

Consideramos un deber para la opinión nacional y estudiantil señalar que la “Declaración Pública del Consejo Universitario” como un documento contrario a la verdad, de planteamientos engañosos que pueden crear confusión entre los ciudadanos y los propios universitarios”.

El Consejo Universitario, que se inconformó públicamente por la ocupación de distintos planteles educativos a partir de la madrugada del 30 de julio, además se pronunció en apoyo a las demandas de los estudiantes, intentaba ser exhibido por  el FUM en ese desplegado, cuando aseguraron:

No sabemos si tal “declaración” haya sido hecha de mala fe, pero sí estamos seguros de que no interpreta correctamente la Ley Orgánica de la UNAM, ni los antecedentes constitucionales que la crearon”.

 

cva

 


Source: Excelsior

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