Al paso de los días, las horas en opinión de algunos, la “monolítica” unidad del entorno cercano de Andrés Manuel López Obrador comienza a mostrar fisuras que si bien al momento no preocupan (seriamente) a nadie, sí evidencian ya la natural proclividad de quienes rodean al tabasqueño a ganar presencia e influencia ante él, con miras a consolidar su personal poder y/o capacidad de decisión o maniobra.

Hoy, efectivamente, al tiempo que la otrora natural presencia de personajes tales como Yeidckol Polevnsky o
Tatiana Clouthier, dirigente de Morena una y coordinadora general de campaña la segunda parece encaminada a la dilución, la de otros, particularmente la del nominado titular de Relaciones Exteriores del próximo gobierno, Marcelo Ebrard, quien apunta a su consolidación como cabeza de la operación en el entorno político-político, alcanzando ya niveles comparables a los del omnipresente Alfonso Romo, en cuanto que coordinador del frente técnico-técnico, y de la futura secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien, a decir de unos y otros, “se cocina aparte… tiene su propio espacio”.

Si bien lógica y hasta previsible, la irrupción “de última hora”, según algunos, del exjefe de Gobierno en la campaña y equipo “íntimo” del virtual presidente electo, entonces, está dando paso a reacomodos importantes que, ya ahora, mueven a pensar en una coordinación operativa de parte de Ebrard, que no subordinación aclaremos, igual de Claudia Sheinbaum, en cuyo entorno más cercano se mueve Andrés Andy López, el designado coordinador de la fracción morena en el Senado de la República, Ricardo Monreal Ávila, Mario Delgado Carrillo, quien lo sería de los diputados e, incluso, con el rijoso Martí Batres Guadarrama a quien no pocos, aun hoy, califican de “traidor”.

Al margen, o en paralelo, insistamos, operan tanto el equipo del neoleonés Romo Garza como, con mucho mayor exposición a los reflectores y supuesta línea directa con López Obrador, el de la ministra Sánchez Cordero, quien, por su parte, trabaja ya en la construcción del entramado necesario para garantizar gobernabilidad y relación-operación con los distintos actores políticos —Iglesia(s), partidos políticos, medios de comunicación, comunidad universitaria, entre otros muchos— apenas arrancar la futura administración y, claro, en el rediseño de gobernación tras la segura separación de las tareas de seguridad pública que, todavía hoy, permanecen al cobijo y bajo la batuta del inquilino del Palacio de Cobián.

¿Fracturas augurio de confrontación y/o ruptura al interior del lopezobradorismo o simple distribución ordenada de tareas? Es la pregunta que muchos se hacen ahora.

 

ASTERISCOS

* Revelador del entorno de crispación y enfrentamiento prevaleciente al interior de Acción Nacional el que, durante la llamada comida del adiós que —con cargo al erario, claro— se organizaron los diputados panistas de la LXIII Legislatura, liderados por el gris-gris Marko Cortés, no asistieran ni (el ahora confeso dirigente culpable de la debacle electoral de julio) Damián Zepeda ni su segundo al mando, Marcelo Torres. Así andan.

* ¡Vaya importante logro! el de Omar García Harfuch, de la Agencia de Investigación Criminal, y del responsable del área de secuestros de la Seido, Gualberto Ramírez, quienes, en un operativo discreto y eficaz, detuvieron a los responsables de la desaparición de tres turistas italianos en Jalisco. En el entorno del virtual presidente, se dice, se tomó debida cuenta de la acción.

* Digno de mención el que, en el vuelo 2431 de Aeroméxico que el miércoles vino a tierra y explotó apenas despegar en Durango, uno de los 99 pasajeros y cuatro tripulantes que “de manera milagrosa” salvaron la vida, entre estos el sacerdote católico Esequiel Sánchez, rector del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Des Plaines, en Chicago. Bien.

 

Veámonos el domingo, con otro asunto De naturaleza política.

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Source: Excelsior

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