Aunque parezca contradictorio, Gisella Perl realizó al rededor de 3,000 abortos para salvar el mayor número de vidas posible

Gisella Perl fue obligada a trabajar con el Dr. Josef Mengele en los campos de concentración de Aushwitz, fue en esta posición que encontró la manera de ayudar a salvar vidas.

Gisella era ginecóloga y comenzó a realizar abortos a las mujeres para evitar sufrieran las fuertes torturas a las que las mujeres embarazadas eran sometidas en los campos de concentración y salvar sus vidas.


Mientras Stanislawa Leszczynska se hizo famosa por ser una partera que dio a luz a casi 3000 bebés mientras estuvo en el campo de concentración, Perl es reconocida por haber salvado vidas evitando que miles de bebés nacieran.

Gisella estudió ginecología y posteriormente, se casó con un cirujano, ella y su familia fueron atrapados y llevados a Auschwitz. Perl fue separada de su familia, su hijo murió en una cámara de gas y su esposo fue golpeado hasta morir. Ella sobrevivió trabajando para el malévolo Dr Mengele.

Cuando el doctor descubrió las habilidades de Perl en ginecología, decidió encomendarle detectar quienes se encontraban embarazadas, el doctor no solo experimentó cruelmente con gemelos, también con embarazadas. A algunas mujeres embarazadas les realizó la vivisección, cirugías similares a la autopsia pero aún vivas y en vigilia.

Mengele dijo a Perl que las mujeres embarazadas serían enviadas a un campamento especial para tener los cuidados correctos; al ver la situación a su alrededor Gisella no le creyó, pero tenía que planear cómo ocultar los embarazos.

Algunas mujeres se enteraron de lo dicho por el doctor y se presentaron directamente con él, fueron parte de sus experimentos.

Perl pensó en que al dar a luz los gritos alertarían a los guardias y asesinarían a todos los que estuvieran cerca, por lo que en contra de su ética, decidió hacer abortos, ya que si llevaba a las mujeres embarazadas con Mengele los bebés igualmente morirían y sufrirían junto a sus madres. No había desinfectante, no había analgésicos, informó All thats interesting.

“Cientos de veces tuve partos prematuros. Nadie sabrá nunca lo que significaba para mí destruir a esos bebés, pero si no lo hubiera hecho, tanto la madre como el hijo habrían sido cruelmente asesinados”, reveló a The New York Times. Si el embarazo estaba avanzado, Perl rompía el saco amniótico y dilataba a la madre, al nacer muy prematuro, el bebé moría al nacer. Perl trataba de proteger a las mujeres y a los bebés, “no sabían que tendrían que pagar con sus vidas y las vidas de sus hijos por nacer, por esa última y tierna noche que pasaron en los brazos de sus maridos”. Después de sobrevivir al campo de concentración, Perl se intentó suicidar al saber a su familia muerta y escribió el libro “Yo fui doctor en Auschwitz”.

Posteriormente, descubrió que su hija, la cual escondió antes de ser descubiertos había sobrevivido y se reunió nuevamente con ella. Gisella Perl se especializó en infertilidad en Estados Unidos y entregar un bebé vivo era una verdadera satisfacción.

Dios, me debes una vida, un bebé vivo.

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