Yohali Reséndiz
CIUDAD DE MÉXICO.

Un campamento de verano siempre fomentará el trabajo en equipo, el deporte, la amistad y el aprendizaje de que se puede ser independiente y responsable a corta edad, pero ¿a dónde van los niños con discapacidades?

En nuestra ciudad, desde hace varios años, el tema de la inclusión se ha fomentado, dando como resultado que niños y niñas, sin importar sus necesidades, pasen juntos un verano inolvidable.

“Aquí he aprendido a compartir y también a hacer amigos” dice sonriente dentro del agua, Jorge de siete años, quien tiene una discapacidad motriz. Él ha hecho equipo con otros niños de su edad, mientras juega y aprende a nadar.

Ya sea en la naturaleza o en una alberca, en la cancha o científicos, los cursos de verano fomentan buenos hábitos donde la violencia ha ocupado un espacio importante tanto en la calle como en los hogares.

Así, los deportivos en la ciudad han abierto campamentos de verano para hacer deporte, pero también para brincar barreras, aprender civismo aplicado en las reglas de convivencia.

“Tenemos un programa de educación integral, que es más de tiempo libre, donde todos los niños gozan de actividades deportivas y recreativas. Desde el año anterior tenemos cursos para niños con discapacidad y son tres especialistas los que los apoyan de 6 a 14 años”, asegura Agustín Zamora, coordinador de Cultura Física y Deporte en la delegación Miguel
Hidalgo.

Zamora destacó que es una alternativa para el padre ahora que están en periodo vacacional donde los niños están aprendiendo. “Afortunadamente rebasamos la meta, tenemos mil 500 niños”.

Las madres desempeñan un papel fundamental, pues son ellas las que generalmente llevan y traen a los pequeños, cuidan y vigilan las actividades de los menores en manos de monitores expertos y certificados.

“Mi hija es discapacitada, en mi caso me ha ayudado demasiado en su autoestima, su relación interpersonal, a convivir con niños y en su desarrollo, es sólo verlo crecer” dice Claudia Ramírez.

Existen, a lo largo y ancho de la ciudad, campamentos para niños con síndrome de Down, ceguera o con deficiencias relacionadas, así como niños sin discapacidad alguna, con el fin de lograr una completa integración en la sociedad.

“Mi hija tiene síndrome de Down y a ella le ayuda mucho en su sobrepeso y me agrada traerla mucho. Tenerla en actividad le ayuda muchísimo, con sus compañeros se relaciona más”, cuenta Angélica Ramírez, mientras sostiene a otro hijo en sus brazos.

Existe un abanico importante de actividades, deportivas, teatrales, culturales. Son actividades que se desarrollan en instalaciones apropiadas para ofrecer a niños y
jóvenes.

El público al que se dirigen varios campamentos de verano de la Ciudad de México, son para niños y jóvenes de entre 6 y 14 años, que pueden ir acompañados de sus hermanos, aunque estos no sean discapacitados.

En promedio, acuden a los cursos de verano niños de 6 a 14 años.


Source: Excelsior

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