Por Jesús Sesma *
 

¿Irías a México a hacer una caminata como ésta? “¡Por supuesto que no!”, me contestó Glory, una mujer de recién 21 años de edad, de Dinamarca. Fue tan pronta y absoluta su respuesta que me dejó frío. Al iniciar la plática me explicaba que sabía que la inseguridad estaba tan mal en México que era prácticamente imposible poder hacer un viaje como el que se hace en el Camino de Santiago.

Yo inicié este camino por invitación de Toño, un gran amigo mío. Él ya lo había hecho el año pasado y suponía que me iba a servir mucho por todos los cuestionamientos que llevo teniendo por el último año. Se sumaron al viaje amigos en común que son grandes seres humanos: Fer, Héctor y Paco.

Mi profesión me lleva a dividir en muchas ocasiones los pensamientos. Por un lado, siempre veo las cuestiones en cuanto a políticas públicas de los demás países o estados que visito y, por otra parte, trato de hacer una introspección de lo que quiero de mi vida y para mi familia (en diversas ocasiones van de la mano).

Pero fue tal la contestación de Glory que me hizo entender y darle la razón: para que en mi país podamos tener un camino de prácticamente 800 km sin tener peligro de algún acto delictivo o de inseguridad y que se tengan las instalaciones mínimas necesarias para los turistas o peregrinos nos faltan —tristemente— años luz.

Se requiere de unión, sin duda. Una frase de Toño durante el viaje fue “donde no hay oposición no hay conflicto” y si esta frase la llevamos a un terreno político daría todo el sentido de por dónde podemos lograr un Camino de Santiago para México y más.

Todos, absolutamente todos los que nos dedicamos a cuestiones políticas, deberíamos tener la misma finalidad para lograr tener un país en donde las familias mexicanas vivan mejor, tengan más educación, cuenten con un sistema de justicia ejemplar, instalaciones de salud dignas, trabajos mejor pagados, en fin…, etcétera, etcétera.

No debería existir oposición para que esto se dé, por ende, no debería existir conflicto entre las principales propuestas de los diferentes partidos políticos, pero, lamentablemente, en la mayoría de las ocasiones, no se hace realidad por no darle el crédito del logro a equis partido, cuando en realidad la victoria sería para México.

Estas son sólo algunas de las muchas enseñanzas y pláticas que pude tener durante este extraordinario viaje al Camino de Santiago.

¡Agradezco infinitamente a Toño, por la invitación y la paciencia, a Héctor y Paco, por su nobleza y sencillez, y a Fer, por enseñarme que uno debe sacar lo mejor de sus amigos para poder tener un equilibrio de amistades y no estar solo!

Por mi parte, cambiaré en mí lo que veo mal en los demás y estoy seguro que este camino me hará un mejor ser humano, mejor amigo y mejor político para poder dar lo mejor de mí a los demás y a México. De eso pueden ustedes estar seguros.

¡Buen camino, peregrino!

 

                Coordinador del GP del PVEM en la Cámara de Diputados

 

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Source: Excelsior

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