“La vida es corta y siempre habrá platos sucios,

así que bailemos”. James Howe.

 

Mi querido viejo: aquí hemos hablado una y otra vez de la importancia de la música en el mundo; no hay cultura, antigua, moderna o incluso prehistórica que no tenga evidencia de que la música forma parte de su vida diaria.

Y con la música nace automáticamente el baile, porque desde la primera infancia, al son de cualquier música, el bebé mueve brazos y piernas alegremente, y cuando ya puede caminar disfruta intensamente el placer de brincar, saltar, hacer piruetas; en suma: bailar.

Y al pasar de los años, los momentos más gratos —no me dejarás mentir— son acompañados de música y baile; seguramente tú recuerdas esos inolvidables años en que uno de tus compañeros de escuela que tenía un tocadiscos llegaba con una dotación de discos pequeños que tenían la música de entonces que disfrutabas en compañía de amigos y amigas.

Por ese tiempo, como herencia de los tiempos de las grandes bandas, aquí en México tuvimos a grandes directores de orquesta, como Luis Alcaraz, Juan García Esquivel, y tantos y tantos más, seguidos más tarde de Pérez Prado y luego los grupos de jóvenes que irrumpieron en la música los Hooligans, los Teen Tops, los Locos del Ritmo y muchos otros que llenaron nuestros oídos de música y nos hicieron bailar todos los ritmos.

Pero, ¿qué pasa cuando el tiempo pasa?, ¿qué pasa cuando nuestros nietos nos dicen: “abuelito, tú ya no estás para esos desfiguros”?

La realidad es que, una vez más, nos damos cuenta de que la vejez ya no es lo que era, que cada día hay más y más viejos sanos, y, con ello, nuestra capacidad para disfrutar la vida sigue tan vigente como cuando teníamos veinte años.

Y podemos ver en las redes sociales que hay muchos viejos y viejecitas que hacen gala de elegancia y clase al bailar, que solas o en pareja muestran al mundo que no todo se acaba cuando llegamos a la vejez, y que a los 70, 80 o más años podemos ser buenos bailarines y disfrutar ese placer inigualable de mover el cuerpo al son de la música.

Porque los beneficios del baile para nosotros los viejos son muchos, y está demostrado que el corazón funciona mejor y con más ritmo, que los pulmones se oxigenan muy bien al bailar, y que nuestros huesos, articulaciones y músculos se conservan fuertes y ágiles, y esto disminuye el peligro de una caída o un accidente.

Pero lo más importante es que la música y el baile producen alegría, esa alegría que podemos ver lo mismo en un niño en África que brinca alegre alrededor de un tambor, que en los pasos rápidos y armónicos de un bailarín de tango, o los movimientos frenéticos de quien baila mambo o cumbia.

Los viejos debemos mover el cuerpo, y si tú tienes una compañera o un compañero, te invito a que el próximo miércoles 22 de agosto te pongas tu mejor traje, tus zapatos más lucidores, vayas al Palacio de los Deportes de la CDMX y que puedas revivir tus hazañas dancísticas desde las 2 de la tarde hasta las 10 de la noche.

Se trata del evento Bailar es Recordar, que organizan el Inapam y la empresa TENA, de productos especializados para individuos de la tercera edad, con el fin de celebrar el Día del Adulto Mayor, por lo que convoca a todos los que, como nosotros, estamos viejos, estamos vivos y estamos dispuestos a disfrutar todos los días de nuestra vida.

De acuerdo con las invitaciones, en Bailar es Recordar  se darán cita grandes agrupaciones de la época como Los Teen Tops, Los Hooligans, La Sonora Dinamita de Lucho Argain y Xiu García y La Única Internacional Sonora Santanera, entre muchos otros, por lo que creo que el baile va a ser todo un éxito.

Pero independientemente de si vas o no al Palacio de los Deportes, si caminas y bailas todos los días, aunque sea en tu casa, con tus familiares, amigos, o solo, tu cuerpo te lo agradecerá.

 

 

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Source: Excelsior

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