Desde hace algunas semanas, los integrantes del próximo gobierno, que deberá comenzar a dirigir los destinos del país a partir del primero de diciembre, han modificado “su discurso” sobre varios temas en los que basaron algunas de sus propuestas de campaña, tales como los precios de la gasolina, la nueva política fiscal y el IVA en la frontera norte del país, y la más notoria, el uso del Ejército y la Marina en las calles so pretexto del combate a las mafias criminales y el narcotráfico.

Y es que no es lo mismo hacer propuestas de campaña, basadas en la percepción de lo que sucede en el país y con poca información de la realidad que se vive a diario en una nación como México, que gobernar tomando en cuenta ya la información exacta y puntual de lo que ocurre.

Un ejemplo de ello es lo que acaba de informar el Consejo Ciudadano de la Ciudad de México, en el sentido de que los robos al transporte de carga terrestre en el país registran un aumento del 300%, al pasar de 8 casos al día en 2017 a 32 en lo que va de este año.

Ello revela que las carreteras del país son cada vez más peligrosas, pero, sobre todo, en las regiones Centro, Occidente y Noroeste de la República Mexicana. Destacan los estados de México (con 41% de los casos), Puebla (16%), Michoacán (10%), Guanajuato (8%) y Veracruz (6%), donde se presenta la mayor cantidad de atracos a los vehículos de transporte de carga.

Indudablemente, la situación pega a muchas empresas en dos rubros principales: El robo de la mercancía transportada y el enorme gasto que tienen que hacer las compañías transportistas para implementar dispositivos de vigilancia con el fin de proteger sus unidades.

Según el estudio de referencia, los transportes de carga son interceptados por los delincuentes, principalmente cuando están en circulación (50% de los casos); sin embargo, también se ha incrementado el robo (30%) cuando están detenidos en reparación de alguna falla mecánica o ponchadura de llanta, estaciones de servicio o zonas de descanso de los choferes; o sea, ya no importa dónde.

Además, los delincuentes buscan robar productos de fácil reventa en los mercados “negros” o informales, como alimentos, bebidas, combustibles, misceláneos, ropa y calzado.

Pero cabe resaltar que, de dos años a la fecha, roban hasta materia prima para la construcción y productos industriales. Incluso, se sabe que algunos embarques que son robados fueron “sobre pedido” específico del delincuente.

Otro dato relevante es que los días en que más se roban mercancías de los vehículos de carga son los jueves (22%), martes (21%), miércoles (17%), lunes (15%) y viernes (13%). Los fines de semana “cae” el robo al transporte de carga, según las cifras reveladas a la opinión pública que especifican que de 4 de la madrugada a las 8 de la mañana ocurre la mayor cantidad de atracos.

No me cabe la menor duda de que el problema ya escaló a niveles nunca antes vistos y que la situación no se va a resolver siendo todos “más amorosos”. Esto requiere de la intervención urgente del Estado, como ya lo han solicitado los propios transportistas.

Por ello, el reconocimiento reciente del Presidente electo cuando aseguró que en el corto plazo ni el Ejército ni la Marina saldrán de las calles: “Si no contamos con el apoyo de ellos no podríamos enfrentar el problema de la inseguridad. Dejaríamos a la gente en estado de indefensión… no tendríamos corporaciones con capacidad, con disciplina, con orden porque la situación de la Policía Federal es lamentable. No tienen ni siquiera cuarteles”.

¡Así, el choque con la realidad!

 

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Source: Excelsior

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