La organización ambientalista Greenpeace ha emitido un documento en el que habla de las granjas porcícolas establecidas en la Península de Yucatán, donde se señaló que la proliferación de las granjas afecta la calidad del agua contaminando los mantos acuíferos, poniendo también en riesgo la salud de los pobladores.

De las 257 granjas que se encuentran en la Península de Yucatán tan sólo 22 tienen un Manifiesto de Impacto Ambiental, por lo que las demás actúan en un marco de ilegalidad, además de que actualmente con la pandemia siguen trabajando.

Al participar en la presentación del informe de Greenpeace, ¿Qué hay detrás de la industria porcícola en la Península de Yucatán? También se advirtió que al menos diez comunidades han denunciado afectaciones en la producción apícola, en la calidad del agua, además de que se vulneran los derechos de los pueblos.

Es en el territorio yucateco donde están establecidas la mayor cantidad de granjas de este tipo en el país con 222, de las cuales 122 se encuentran en áreas consideradas de atención prioritaria para la biodiversidad, 20 están en sitios de conservación, al menos 43 se ubican en Áreas Naturales Protegidas y una en un sitio Ramsar de acuerdo con los reportes de la organización ambientalista.

Según Viridiana Lázaro, especialista en Agricultura y Cambio Climático de Greenpeace otra de las situaciones que se presentan con las granjas porcícolas en Yucatán es que para desechar los residuos de los cerdos se utilizan aspersores dispersando los desechos por la selva afectando con ello la vegetación.

Fuentes: La Jornada.

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