Comportamientos humanos nos hacen relegar asuntos tan importantes como el asegurar un patrimonio para la tercera edad

e acuerdo a un análisis de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), los seres humanos tenemos una tendencia casi natural a tomar decisiones como sesgos, emociones y problemas de autocontrol.

Esto, indica la Consar, genera sesgos cognitivos y de otras barreras socio-culturales dificultan abordar el tema de nuestra vejez y del ahorro para el retiro con la responsabilidad necesaria a fin de procurarnos un mejor futuro.

CINCO FACTORES QUE TE IMPIDEN COMENZAR A PENSAR EN EL RETIRO:

1. SESGO HIPERBÓLICO O SESGO DEL MOMENTO ACTUAL. 

Los seres humanos preferimos la gratificación inmediata que la gratificación de largo plazo, aunque la segunda pueda tener mayor valor. La planeación para el retiro suele representar una tarea desagradable o difícil, y pensar en ello en ocasiones saca a relucir emociones negativas. La prioridad de atender, vivir y disfrutar el momento inmediato “visible” domina sobre la incertidumbre de lo que se tendrá o pasará en el futuro.

2. SESGO “EFECTO AVESTRUZ”.

Consiste en negar o evadir los temas que nos resultan desagradables o negativos, lo que nos conduce a la inercia y a la procrastinación (posponer tomar decisiones). La repetición de rutinas, las zonas de confort e incluso la resistencia al cambio son comportamientos comunes que bloquean nuestra toma de decisiones para el retiro. Acompañando a este sesgo, está el Sesgo de  Auto-justificación,que nos permite desentendernos de cualquier conducta que nos resulte incómoda y justificarla. Así, la culpa nunca es nuestra. Justificamos la desidia de ahorrar por los problemas que creemos fuera de nuestro control.

3. EL SESGO DE “EXCESO DE CONFIANZA” 

Esta consiste en sobrevalorar nuestra capacidad intuitiva para razonar y hacer predicciones. La sobre-confianza nos lleva a asumir que tenemos más conocimiento o información que el resto y que por ello tomaremos mejores decisiones. En materia financiera, asumimos por ejemplo que no requerimos tanto ahorro para el retiro pues seremos capaces de generar un ingreso propio al momento del retiro y/o tendemos a posponer la decisión de comenzar a ahorrar para el retiro asumiendo que en el futuro podremos “ponernos al corriente”.

4. NO HAY INDICADORES VISIBLES QUE HAGAN CONSIDERAR EL RETIRO. 

A diario recibimos mensajes o estímulos de todo tipo que nos recuerdan atender los asuntos del presente: pagar la renta, la tarjeta de crédito, renovar el seguro del coche. Sin embargo, cuando se trata de pensar en nuestros planes para el retiro, son muy pocos los recordatorios.

5. LA INCERTIDUMBRE DEL FUTURO DESALIENTA LA ACCIÓN.

Pensar en el retiro puede generar sentimientos de incomodidad e incertidumbre que provocan que pospongamos y no emprendamos las acciones necesarias de ahorro. Si sentimos que no tenemos suficiente dinero para ahorrar, si nos agobia el número y la complejidad de las decisiones, o si creemos que el ahorro de una pequeña cantidad no tiene importancia, nos podemos sentir paralizados y evitaremos por completo pensar en el retiro.

Analiza cada uno de estos puntos y vete a ti mismo. Lo ideal es que identificando tus propios sesgos puedas ponerles un fin y empezar a plantearte la necesidad de mejorar tu ahorro para el momento que dejes de trabajar. Si no lo haces tú, nadie lo hará por ti. Y recuerda, entre más rápido empieces, mejores podrán ser tus condiciones de retiro.

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