Hace 39 años, Romualdo Cupertino García vive gracias a su pasión: los animales.Aunque no tenía mucha experiencia, el desempeño que tuvo en el Parque El Ocotal lo llevaron a ser guarda animales en el Zoológico de Zacango, y hoy, el mejor del país.Hace unos días Cupertino, recibió un reconocimiento de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México A.C. (AZCARM) por ser el “Guarda Animales o Promotor de Bienestar” más sobresaliente en el país. Su afición por los animales salvajes la descubrió cuando era niño, por eso es feliz de estar a las 8 de la mañana de lunes a viernes en el zoológico para cuidar de los paquidermos Bireki, Zafari, Ted y Tami.trabajo pesado. Pero no fue fácil, don Cuper —como todos lo conocen— recuerda que sus conocimientos sobre cuidados de este tipo de especies eran pocos y tuvo que ir aprendiendo con la práctica.“En 1978 comencé a trabajar en la Comisión de Parques Naturales y de la Fauna, en El Ocotal, donde había un criadero de venados cola blanca y puercos pecarí, me gustó mucho atender a los animales; desde pequeño ya tenía esa emoción con los leones”, recuerda. En 1980 se inauguró el Zoológico Zacango, y cuando le dijeron a este experimentado y risueño cuidador que había leones, no lo pensó dos veces para sumarse al equipo que hoy se hace cargo de más de 250 especies de todo el mundo, entre ellos sus queridos paquidermos, sobresaliendo Ted, su consentido.“Empecé a trabajar con carnívoros: pumas, osos, leones, leopardos, tigres y jaguares. Fue difícil porque no teníamos ni idea, pero poco a poco va uno observando y aprendiendo”.Cuando se le ofreció cuidar a los elefantes, el mamífero terrestre más grande del mundo, Cuper pensó que sería fácil, pero no tomaba en cuenta que son animales inteligentes por lo que los cuidados son más profundos.Todos los días llega a Zacango a checar que todo esté bien y los elefantes hayan cumplido con sus funciones fisiológicas en tiempo y forma, para después alimentarlos, lo que no es tarea sencilla ya que llegan a comer un promedio de 80 kilos diarios.A mediodía los entrenan para que los elefantes cooperen cuando se les hace el manicure y para que no se espanten cuando se les tienen que tomar muestras de sangre.Entre los cuatro paquidermos, está Beleki, una elefante mayor que fue rescatada de un circo y que tuvo una mala alimentación de pequeña por lo que su cuerpo de deformó un poco, pero gracias a los cuidados de don Cuper, hoy es un espécimen sano y feliz.(Foto: Ximena García | El Gráfico) leer más
Source: El Gráfico

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