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Padres, culpables en parte por feminicidios tras nula comunicación con hijas, caso Karen la muestra

El caso de Karen Espindola, la chica que mintió acerca de que un taxista sospechoso podría secuestrarla durante su viaje para poder irse de fiesta y apagar su celular durante mas de 20 horas, ha destapado una realidad que ya estaba ahí pero de la que no se habla: la nula comunicación sincera entre padres e hijas.

Con 27 años, Karen no pudo hablar con franqueza a sus padres para decirles que tenia una reunión con amigos y que con ellos estaría durante las horas siguientes.

Eso provoco que toda una ciudad se movilizara sin sentido en su búsqueda. Mentir a sus padres y hermano genero preocupación pues, con tantas violaciones y muertes a mujeres abordo del transporte publico, todos quisieron poner su granito de arena ayudando a localizarla.

Karen, sin embargo, estaba hasta atrás en un bar y posteriormente en casa de un amigo, sana y salva, excepto por la cruda que traía encima despues de una noche de copas. Legitimo derecho el de salir a divertirse

, por lo que no discutiremos ese punto, aclaro.
El problema radica en que entre padres e hijas existe una nula comunicación que orilla a las jóvenes a mentir para ganar unas horas fuera de casa.

La mentira acerca de que su vida estaba en peligro por un taxista sospechoso se salió de control.  No hay control de hecho en una declaración de ese tipo. Mucho menos si se apaga el celular y no se sabe mas.

Ademas, su mentira daño los esfuerzos de miles de mujeres que han marchado en los últimos meses exigiendo seguridad para ellas, mujeres que si necesitaban ayuda.

Su mentira refuerza la idea de que lo que les pase es culpa de ellas por andar de fiesta, por mentir.

Pero la culpa es también de los padres, por no alentar a una comunicación real con sus hijas e hijos.