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Abuelito rescata el náhuatl, en Morelos

Por Pedro Villa y CañaEn Santa CatarinaDon Julio Luna se apoya con su bastón hecho de carrizo para caminar por las calles pedregosas del poblado indígena nahua de Santa Catarina, ubicado en el norte de Morelos. Al igual que le cuesta dar un paso, este hombre de 83 años no comprende cómo a sus nietos y vecinos les avergüenza hablar náhuatl, la lengua de sus padres y abuelos.Ubicada cerca de Tepoztlán, la comunidad de Santa Catarina ha sido referente de las resistencias campesinas y ambientales en la entidad, por lo que el octogenario afirma que también se debe luchar porque el náhuatl se siga hablando y, sobre todo, que la población se sienta orgullosa de su lengua originaria.“No entiendo cómo a los niños y jóvenes les da vergüenza hablar náhuatl. Es el idioma de sus abuelos y de sus padres, por lo que es parte de la historia de su familia. Es algo por lo que deben sentirse orgullosos y no darles pena de hablarlo en la calle, porque muchos de ellos lo saben o lo hablan en casa, pero sienten vergüenza de hacerlo en las calles”, comenta Julio.A pesar de que se le dificulta caminar y escuchar, este adulto mayor es una de las personas quien con entusiasmo apoya el funcionamiento de la escuela “Ma to Machtikan Muoseaul Tlahtolli” (Venimos a aprender náhuatl), la cual de manera independiente ha impartido clases de la enseñanza de este idioma a los habitantes de esta comunidad, de otras poblaciones y a extranjeros desde 1998.APRENDAMOSRodeada de cuatro árboles de guaje, la escuela se construyó en un terreno que fue comprado con la aportación de una docena de colaboradores hace 20 años y a pesar de las dificultades, se niega a desaparecer.Don Julio no sabe leer muy bien en español, se le dificulta debido a que no tuvo educación formal y lo poco que sabe lo adquirió de forma autodidacta y de sus hijos; sin embargo, habla y conoce de manera profunda el náhuatl, lo que le ha permitido ayudar en las clases de este idioma a quienes asisten a “Ma to Machtikan Muoseaul Tlahtolli”.“Yo no sé leer bien, pero aquí ayudo a los que vienen y quieren aprender náhuatl y ellos me ayudan a leer mejor español. Yo los ayudo y ellos me ayudan a leer”, afirma Julio.En 1998, el maestro José Martínez llegó a este poblado, junto con varias personas interesadas en comenzar un proyecto de difusión del náhuatl; sin embargo, cuando preguntaron entre los pobladores quiénes hablaban la lengua, se encontraron que sólo los adultos mayores lo dominaban, lo que los impulsó aun más a seguir con su iniciativa. Parte del proceso de enseñanza-aprendizaje que se imparte en “La Escuelita”, como le llaman, es que “los abuelitos” que hablan la lengua “vengan y platiquen con los niños, con el objetivo de crear una relación generacional.Martínez Cruz afirma que a 20 años de la fundación de este centro alrededor de 200 personas han asistido a sus clases, las cuales se imparten de manera voluntaria. El resultado es que ahora quienes eran niños y ahora son padres transmiten la lengua de sus antepasados: “Con esto se impide que parte importante de su herencia y sobre todo de su historia se pierda”.El sismo del pasado 19 de septiembre afectó la infraestructura de la escuela; sin embargo, sigue en pie. “La reparación está casi lista, pero necesitamos apoyo para que la escuela siga funcionando con su propósito de divulgar el náhuatl y que esta lengua no se pierda.Hoy más que nunca, en un contexto de globalización y de pérdida de identidades de los pueblos originarios, es necesario reactivar la escuela y que más gente siga manteniendo viva nuestra lengua, y por medio de ésta, nuestra historia”, agregó. leer más
Source: El Gráfico

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